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[India] Taj Mahal, la perfección hecha arquitectura

Del hospital a Agra, casi directamente. Yo estaba aún muy deshidratada y no sabía si estaría lo suficientemente fuerte para irnos allí en tren, pero el suero hizo sus funciones y ahí estábamos a las 4.00 de la mañana despidiéndonos del staff del Hotel Surya en Rishikesh para coger un taxi que nos llevara a Haridwar a tomar ese tren.

Sumamente complicado es definir todo lo que se me pasó por la cabeza mientras íbamos en ese taxi. Habíamos vivido tantas cosas en ese pequeño pueblo, habíamos hecho tantos amigos, habíamos vuelto a renacer y como siempre… había una despedida, un final de una pequeña etapa, un punto y seguido. Había que continuar hacia nuevas experiencias y nuevas vivencias.

Yo estaba especialmente contenta, ese tren nos llevaría a Agra, a un pueblo que quizás no os suena ni de lejos el nombre, pero estoy segura que si os digo que allí se encuentra una de las 7 Maravillas del Mundo sabréis de lo que os hablo. Efectivamente, allí se alza el Taj Mahal!

Tras 6 o 7 horas de tren, y un tuk-tuk, llegamos a nuestro modesto hostal. No era nada del otro mundo perooooo tenía una terraza desde la que podías contemplar la sublime edificación, y eso fue lo que hicimos nada más dejar las mochilas en la habitación.

Un corto paseo por Agra, una comida en el que seguramente sea el sitio más barato de esa ciudad, una mini-siesta y a cenar con una fantástica compañía en la terraza superior de nuestro hostal: la luna llena de fondo y la sinuosa silueta del Taj Mahal. Una delicatessen para todos los sentidos.

Era una noche de luna llena y de calor asfixiante, y si no preguntadle a Juny que se despertó a las 3.30 de la madrugada acalorado, sediento y sin posibilidad de beber ya que el pequeño culito de agua que había sobrado del día anterior no le bastó ni para hidratarse las pestañas. El pobre se dio varias duchas de agua fría (tampoco os creáis que teníamos agua caliente, pero estoy segura que en esos momentos no la echó de menos) y sin poder aguantar más me despertó antes de lo previsto para ir a ver el Taj Mahal. Medio dormida, con legañas en los ojos estaba flipando, yo había propuesto levantarnos temprano para ir a ver el Taj Mahal al amanecer para evitar los calores y la muchedumbre. Pero eran poco más de las 4.30 y el guapo del equipo ya estaba vestido y todo… Poco después estaba yo también lista para ver una maravilla de la arquitectura, la que había soñado ver tantas veces meses atrás!

Primero de todo, comprar aguaaaaaaaaaa, y por suerte a esas horas estaban ya abriendo los primeros puestecitos y estaba amaneciendo!

Creo que el Taj Mahal es uno de los pocos edificios del mundo que tenía especialmente ilusión por visitar. Había visto cientos de fotos durante toda mi vida, pero quería tenerlo ante a mi, no tenía miedo a tener unas expectativas muy altas, sabía que aquel día lo iba a disfrutar.

Entrar al recinto costó un poco más de lo previsto, ya que cuando estábamos casi dentro, en el control de seguridad nos dijeron que nada de trípodes (aunque sean minis y ligeros, como el mío) ni de “palos de selfie” como el de la GoPro. A morderme la lengua (bueno, creo que no me la llegué a morder del todo, jijiji) y a seguir todas las normas e instrucciones súper coherentes…como las de tener que ir a las taquillas para dejar los “palos asesinos” y objetos varios que estaban a unos 10 minutos andando del control de seguridad.

Pero vayamos al tema importante, por fin llegó el momento que siempre había soñado… a través de una preciosa puerta que daba a los jardines ya podíamos apreciar la magnitud de esta maravilla y al cruzar el portón ahí estaba el Taj Mahal en todo su esplendor. Tan impoluto, tan simétrico, tan perfecto.

No os voy a contar la historia de la construcción, si os interesa aquí podéis documentaros bien. Prefiero compartir las imágenes, que nunca podrán emocionar tanto como el sublime edificio frente a ti, contemplándolo durante horas y escuchando estas preciosas palabras:

“La vista de esta mansión crea suspiros tristes,
y el sol y la luna derraman lágrimas de sus ojos.
En este mundo este edificio se ha hecho
para crear la gloria del creador”.

Con estos suspiros y lágrimas de emoción nos despedimos hasta el próximo post. Os queremos!

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