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[Reflexiones] Sobre seres humanos y ciudades

Desperté en el avión de Air Asia cuando Mónica me sugirió mirar por la ventana. Habíamos aprovechado que los últimos asientos del avión estaban vacíos para instalarnos allí y poder dormir acostados durante una buena parte del trayecto. Cuando me asomé no me lo podía creer. Al estar tan atrás, el ala del avión prácticamente no interfería con nuestra visión. Ni una sola nube. Aire limpio y seco bajo nuestros pies. Noche cerrada. Sobrevolamos algunos poblados. Las luces permiten intuir el trazado de las carreteras, aunque estamos tan altos que no se pueden distinguir luces de coches o de casas, simplemente se ven líneas de luz y puntos aislados. Sobre nuestras cabezas, decenas de estrellas dan la bienvenida a la noche. Estamos cerca de nuestro destino, no sabemos exactamente donde, pero la vista debe de ser lo más parecido a un paseo espacial… aunque a pequeña escala, claro.

Antes de continuar nuestro descenso, sobrevolamos una ciudad de mayor magnitud. Y ahí lo vi claro. Descubrí la vida propia de las ciudades, compuesta por unas células llamadas seres humanos y sus órganos. En el centro se intuía una plaza. Su iluminación era más intensa que en el resto de la ciudad. Es el centro de operaciones. El cerebro. De ella partían arterias principales en distintas direcciones, ramificándose y dando lugar a calles secundarias, terciarias,… Todo un entramado circulatorio que permitía el libre flujo de personas y alimentos a lo largo y ancho de su territorio. A las afueras de la misma, pequeñas lineas hacían patente las líneas de conexión con otras vidas supra-humanas, con otras ciudades.

Es evidente que sin los humanos no existirían ciudades, al igual que sin células no existirían animales ni plantas. Cada célula tiene su misión. Algunas deben proteger, otras suministrar alimentos, otras curar las células dañadas, otras reparar las arterias, otras deshacerse de los deshechos, otras planificar el crecimiento, otras comunicarse con otras ciudades, otras producir energía. Toda célula nace con un propósito, algunas lo deciden por sí mismas, a otras les viene impuesto. Toda célula nace, se reproduce y muere. Pero el organismo sigue vivo. La ciudad sigue viva.

Creo que si alguien nos estuviera observando desde ahí fuera, eso es lo que vería. No es que las personas no seamos importantes, sino que desde ese punto de vista, no somos tan importantes. Simplemente un engranaje más de la cadena. Verían ciudades, caminos, barcos, aviones y coches. Macro entidades con vida propia, cuyos elementos unitarios son unas personitas que llevan a cabo su papel, dando vida (aún sin saberlo ni quererlo) a algo más grande, una superestructura con vida propia llamada ciudad.

Hace millones de años, una serie de componentes inorgánicos dieron paso (sin saberlo) a los primeros seres orgánicos en la tierra. En este momento de la historia, otros componentes orgánicos estamos dando paso (también sin saberlo) a otro nivel superior, esta vez de seres inorgánicos. En un momento de la historia, la célula era el “clímax” de la evolución. Algo máximo. Insuperable. Sin embargo “decidió” (sin saberlo) dividirse y asociarse con otras para llegar a ser algo más grande. Inevitablemente, perdió su “identidad propia”, para pasar a ser un engranaje de algo superior. ¿Habremos los seres humanos decidido (otra vez sin saberlo) asociarnos y dar lugar a otro ente llamado ciudad? ¿Habremos dejado de ser ese máximo evolutivo? ¿Nos hemos convertido en un eslabón más de la cadena?

Llegamos a Cochin. Es de noche. Recuperamos la consciencia, tras este inesperado viaje de perspectiva. Bienvenidos a la India.

[Reflexiones] Wisdom of Insecurity, a message for an age of anxiety

Escrito por Alan W. Watts en 1951, es el libro más profundo y directo que he leído en estos últimos meses. Sorprendentemente breve y de rápida lectura. En algunos momentos parece que se haya escrito en el s.XXI, demostrando que la naturaleza y las inquietudes humanas siguen siendo las mismas de hace más de medio siglo. Trata de temas tan variados y trascendentales como el concepto de Dios, el fluir de la vida y su imposibilidad de capturar la realidad, el sentido de la vida, las palabras como convenciones humanas, el deseo, y el sentido del yo, y de la muerte. Pero todo ello de una manera llana, lógica y argumentada. Sin relleno ni parafernalia.

Me parece complicado separar el contenido del libro de mis propias reflexiones. Es como si una vez leído, se haya mezclado con los conocimientos y opiniones previas, haciendo difícilmente distinguible lo nuevo de lo antiguo. Por ello, lo aquí escrito es más bien un filtrado-procesado personal de lo leído en el libro, que un resumen del mismo.

Me gustó especialmente la parte de las convenciones. Es curioso. Nunca había leído demasiado sobre ello, y en las últimas semanas se ha vuelto un tema recurrente. Convenciones son aquellas realidades imaginarias que forman parte de nuestra cultura e historia. Es decir, cosas que no son reales, pero que nos ayudan a funcionar como sociedad. No obstante, la mayoría de los seres humanos nos pasamos la vida aceptándolas y usándolas sin más, sin darnos cuenta de que no son realidades, sino convenciones. Las palabras, el dinero, los países, las religiones, las empresas, los partidos políticos, los organismos internacionales, los equipos de fútbol… todo son convenciones. Y sin embargo los tomamos como realidades hasta tal punto que nuestras vidas están completamente guiadas por ellas. Os invito a leer cualquier portada de periódico en un día e identificar la cantidad de convenciones que son noticia,… vivimos en un mundo imaginario. Sin embargo ha sido gracias a ellas que hemos conseguido crear comunidades más allá del entorno físico. Estas convenciones nos permiten “ser” español o colombiano, del Barça o del Atlético, del PP o de Podemos, católico o budista,… y así tratar de trascender el momento, formando parte de algo, si no eterno, sí más duradero que nuestro efímero paso por la tierra.

Pero sin duda lo que más me impactó fue su respuesta a la pregunta ¿cuál es el sentido de ese “yo” que tanto nos perturba? Empieza explicando la diferencia entre la experiencia del momento y la interpretación intelectual del mismo. Por ejemplo, cuando estás disfrutando de unas cervezas con tus amigos, o practicando tu deporte favorito, o disfrutando de la naturaleza, en ese momento “tú” eres simple y llanamente “tu experiencia”. No es el hecho de darse cuenta de “qué bien lo estoy pasando”, porque en ese mismo instante has dejado de experimentar y sólo estás procesando mentalmente una situación. El ser humano tiene una tendencia excepcional a intentar separar la mente, ese “yo” que busca su significado, del resto del cuerpo, de nuestras sensaciones y experiencias.

Finalmente el autor suelta la respuesta más “shock-ante” que te podrías imaginar… ¿queréis hacer un intento? ¿cuál creéis que fue su respuesta a “cuál es el sentido del “yo”? Vamos, imagina la respuesta más desmoralizadora… caliente, caliente… exacto! El “yo” no existe. Es el puro producto de nuestra imaginación.

Y para cerrar, os dejo algunas de sus perlas:

“Once there is the suspicion that a religion is a myth, its power is gone”

“Paradox as it may seem, we likewise find life meaningful only when we have seen that it is without purpose”

“It is only through silence that one can discover something new to talk about”

“We are being aware of the fact that any separate “I” who thinks thoughts and experiences experience is an illusion. To understand this is to realize that life is entirely momentary, that there is neither permanence nor security, and that there is no “I” which can be protected”

Recomendado por: Quintas. Muchas gracias!

Calificación: 9,8

El próximo miércoles, más y mejor! Volamos al norte de Colombia: Santa Marta, Palomino, Cartagena de Indias… nos leemos!

Retomando el camino

Han pasado casi dos meses desde que tuvimos que volver a España para despedir a mi hermana. Han sido los días más tristes de nuestras vidas y me resulta muy complicado hablar o escribir sobre ella sin romper a llorar.

Cuando te pasa una desgracia de este calibre todo tipo de sentimientos salen de ti, sientes un dolor desgarrador que te atraviesa el corazón, un sentimiento de vacío interior, un sentimiento de que todo se acaba. Te pasas semanas sintiendo culpabilidad, dolor, miedo, tristeza, melancolía, impotencia, rabia, tienes pesadillas diariamente, te quedas sin fuerzas (literalmente), te cuesta respirar, te cuesta concentrarte y cualquier tarea mundana y simple se te hace cuesta arriba. Las sonrisas se terminan y se transforman en lágrimas. Y cuando te das cuenta de que estas disfrutando de algún momento y sobre todo de tus amigos, de tu familia y de todos los que aún siguen aquí contigo apoyándote, tanto de cerca como en la distancia te sientes mal por sonreír. Te sientes culpable por vivir momentos preciosos que no podrás compartir con tu hermana y que ya nunca jamás podrá vivir.

Constantemente tienes sentimientos contradictorios y cuando crees que estás remontando, te das de bruces contra la pared. Un sentimiento, una palabra, una imagen, un olor o una canción, cualquier cosa te recuerda a ella y sientes una pena tan profunda que piensas que nunca podrás superar.
Y en ese momento estoy, estamos. Intentando remontar, intentando disfrutar de la vida. No sabemos cuanta vida nos queda sólo sabemos que depende de nosotros ser felices y disfrutarla.

Después de semanas de sentimientos tan devastadores empezamos a intentar decidir que hacer. Teníamos dos opciones, retomar el viaje o quedarnos en España a intentar comenzar una nueva vida. Pero no teníamos nada planeado, ni ninguna motivación, un proyecto, una ilusión, no era nuestro momento para volver.
El viaje estaba en su ecuador, y era nuestro proyecto y nuestra ilusión antes de que pasara esta desgracia. Si había algo que me podía ayudar a intentar curar esta herida y mitigar este dolor tan profundo era continuar con lo que habíamos empezado y no queríamos que se terminará tan pronto.

Y es así como decidimos cambiar un poco la ruta y comprar un vuelo a Brasil. Cosas que tiene la vida… Ya teníamos un billete de vuelta desde Buenos Aires para pasar unos días en Navidades y dar una sorpresa a nuestros amigos y familiares. El destino quiso que volviéramos unos meses antes a casa. Así que desde hace una semanita estamos en Brasil, conociendo de primera mano la gigantesca Sao Paulo y el paradisíaco Rio de Janeiro. En breve llegaremos a Argentina, donde estaremos hasta Navidades. No tenemos aún más planes pero después queremos volar a Asia, donde terminará esta aventura vital.

No va a ser fácil, pero será bonito y creo que me va a ayudar a seguir creciendo y a hacer algo que valga la pena y que me ayude a vivir cada momento intensamente como si la vida fuera muy corta. Por desgracia, a veces lo es.
Siento mucho tener que escribir un post tan triste, pero creemos que os merecías una explicación de nuestra decisión. Poco a poco retomaremos la normalidad en el blog y os seguiremos contando las experiencias de esta vuelta por el mundo.

Gracias por todas las muestras de cariño y de fuerza recibidas. Gracias a todos los que os habéis preocupado por nosotros, sobre todo por mí. Gracias por tener el valor de venir a verme, de escribirme y de llamarme, sabiendo que seguramente no tendríais respuesta. Gracias por escucharnos. Gracias por abrazarnos en silencio. Gracias por hacerme sentir tan sumamente querida, gracias por entretenerme y por sacarme a pasear, gracias por animarnos a continuar con esta aventura y gracias por darme la fuerza que necesitaba para sonreír. Gracias especialmente a Juny, mi compañero de viaje por acompañarme siempre y por intentar sacarme de este abismo.

Aún me falta mucho camino, aún me quedan días de lágrimas y aún necesito asimilar como va a ser esta preciosa vida sin mi hermana, mi única hermana. Con vuestra ayuda conseguiré remontar.

Gracias por existir.

Mónica

[Reflexiones] Superación de miedos

Hace poco leí que viajar convierte a introvertidos en extrovertidos, que atrae la confianza de los tímidos y crea adictos a la adrenalina de la nada, que viajar empuja tus límites físicos y mentales, lo que obliga a uno a adaptarse rápidamente a situaciones incómodas o desconocidas. Y es cierto, si quieres conocer de verdad de que pasta estas hecho sólo tienes que hacer una cosa: VIAJAR.

Y es que antes de comenzar este viaje ya sabía que iba a conocer mucha gente, que iba a aprender un montón de cosas, que iba a practicar idiomas, que pasaría algunas incomodidades y que tendría que enfrentarme a algunos de los que eran mis miedos como hablar en público pero jamás pensé que acabaría superándolo.

Los que me conocéis bien sabéis que lo de hacer discursos, o presentar un Proyecto Final de Carrera o de Master no me hacía ninguna gracia, era una cosa que siempre evitaba, y que me producía mucho estrés, preocupaciones, sudores, palpitaciones y dolor de barriga. Era un pánico irracional, una fobia es lo que era. Hasta el punto de que decir unas palabras de cariño y agradecimiento en nuestra preboda delante de todos nuestros amigos me suponía unos ratos de malestar general.
Lo sé, es difícil de comprender, además soy una persona bastante habladora (a veces demasiado) y eso aún lo hace más inexplicable. Lo que me daba miedo era ser el centro de atención teniendo la palabra, teniendo a la gente enfrente, esa sensación de todo el mundo escuchándome me ponía muy nerviosa. Miedo a quedarme en blanco. Miedo a que alguien me hiciera una pregunta y no saber responderla.

Os cuento todo esto porque necesitaba comprenderlo, necesitaba gritarlo a los cuatro vientos, necesitaba liberarlo, y necesitaba reafirmarme y confirmar que lo he superado.
No os podéis imaginar lo grande que es esto para mi, quien ha estado cerca de mi en esos momentos de pánico sabe de lo que le estoy hablando.
Este viaje está siendo clave para mí, y la conversación que tuve cenando con Juny una noche de Julio en Bocas del Toro más aún.

Lo recuerdo perfectamente, hacía unos días que habíamos empezado a “trabajar” de voluntarios en una empresa de tours y actividades acuáticas, ese día habíamos salido al mar a hacer un tour los dos juntos por primera vez sin ningún “instructor-guía” veterano. Nos avisaron en el último momento de que nos íbamos solos y le pasé la “patata” a Juny. Yo le pedí (o mejor dicho le obligué) a ser el guía oficial y dar las explicaciones y yo ser sólo guía de apoyo. Como él conocía mis miedos y a él le gusta bastante lo de hablar en público tomó las riendas y fue fenomenal.

Por la noche cenando me dijo que yo había hecho muy bien de guía sin saber que lo estaba haciendo. Y era verdad, al no tener yo “la etiqueta” de guía yo estaba tranquila, no había nada que temer y al final hablaba casi tanto como Juny, puede que en pequeño comité pero lo hacía.
Eso ya era un logro para mí pero el solo hecho pensar en la posibilidad de hacer de guía yo sola me revolvía las tripas. Juny me hizo reflexionar y me alabó por mi trabajo de aquel día y sobre todo y más importante me dio las claves para hacer frente a mi miedo. Mi lenguaje hacía que no pudiera superarlo, yo le decía a todo el mundo que tenía pánico a hablar en público y esa era siempre mi excusa, así lo evitaba casi siempre y si lo hacía mal todo el mundo lo entendería no?
Pero aquella noche Juny me hizo cambiar mi frase y mi pensamiento por un sencillo: “Estoy aprendiendo a hablar en público”. Con esa frase le estaba diciendo al mundo que quería superar ese miedo y estaba aprendiendo, y además no aparece ni la palabra miedo, ni fobia, ni pánico por ningún lado. Parece fácil no? Sólo de repetirla me daba dolor de barriga pero al mismo tiempo se abría una esperanza en mi y pensaba que era posible y que iba a aprender a superarlo.
Me pidió también que esa noche antes de ir a dormir lo visualizara, que me viera a mi haciendo de guía, haciéndolo bien, preparándome mi cuerpo para el día que lo tuviera que hacer.

Y ese día llegó muy rápido, a la mañana siguiente fuimos a “trabajar” y justo 10 minutos antes de salir a hacer el tour me dicen que se ha apuntado mucha gente, que hay 4 barcas llenas y que les falta un guía y que iremos uno en cada barca. Que??? Ni os imagináis el mal cuerpo que me entró! Lo primero que me vino a la cabeza: “Pero si yo no puedo hacer eso, como voy yo a hacer de guía? Pero si no me he preparado nada!” (aunque ya me lo sabía de memoria). Les dije que no podía, me entraron ganas hasta de llorar (me contuve). Os aseguro que fueron momentos de mucha tensión para mí. Y en la empresa saben que los quería matar en ese momento, y más aún cuando supe que en mi barca tendría que repetir el discurso en español y en inglés! Todo un reto!

Pero respiré profundamente varias veces, recordé todo lo que había hablado con Juny la noche anterior, hablé con él, lo abracé y disimulé mis nervios todo lo que pude y a la barca a presentar al capitán, a su nueva “guía” y a explicarles todo lo que había aprendido sobre el lugar, sobre delfines y sobre osos perezosos y sí, lo HICE! Y ademas en inglés!! Es un hito para mí. Aún se me ponen los pelos de punta de recordarlo.

Gracias Juny por animarme, por la paciencia, por la confianza y por acompañarme en este viaje de aprendizaje, de superación y de libertad.

Franklin D. Roosevelt dijo una vez… “De lo único que tenemos que temer es del propio miedo.”  Así que bye bye miedos!

Mónica

[Reflexiones] El (quizá resoluble) problema judeo-musulmán

Estuvimos en Israel en abril de 2014. En esos momentos estaban en negociaciones de paz mediadas por los Estados Unidos, pero hace unas semanas se rompieron. Tres jóvenes israelíes habían sido secuestrados y asesinados, y el gobierno de Israel decidió lanzar una ofensiva contra el grupo terrorista Hamás en Gaza. En estos momentos se han lanzado 1500 misiles contra Israel, se han destruido 2000 objetivos en Gaza y ya hay más de 270 fallecidos. Ayer el ejercitó israelí inició una incursión terrestre. Hasta aquí los hechos.

Durante nuestras tres semanas en Israel, intentamos entender racionalmente la situación. Preguntamos, discutimos, pateamos las calles, vimos reacciones, estuvimos tan alerta como pudimos. Pero la situación no es comprensible a nivel racional, ya no lo es. No se busca conquistar más territorios, ni obtener más recursos naturales, ni hacerse con el poder de algún lugar estratégico. Simplemente se ha convertido en un conflicto cultural basado en la fe, tan arraigado que ya no se puede extirpar. ¿Alguien da más? Más difícil no se puede. ¿Por qué? Porque ambas partes consideran que tienen la verdad, y no solamente esto, sino que consideran que tienen la UNICA verdad. Y ahí está el problema. Que ninguno de los dos la tiene.

¿Qué probabilidades hay de que exista un solo dios y que este sea judío, musulmán, cristiano, hindú o budista? Disculpénme por ser tan directo, pero la respuesta es: ninguna. No hay ninguna posibilidad de que un ser todopoderoso, en el caso de existir, haya decidido darle la verdad a una, y sólo a una, parte de la humanidad. Es decir, si naces en Irán vas a nacer y morir musulmán, si tus padres son judíos tu morirás judío, si naces en Costa Rica vas a ser católico toda tu vida, en Tailandia budista, o en Sri Lanka hindú. Y es cierto, que hoy en día cada vez hay más posibilidades de viajar y conocer otras culturas para poder decidir por ti mismo. Pero desde el origen de los tiempos hasta hace un siglo esta posibilidad no existía.

Por tanto la opción de “yo tengo la razón, todos los demás estáis equivocados”, en el tema religioso es una especie de falacia del alegato especial. No descartable sería que cada religión tuviera su parte de verdad, e incluso que fuera tu verdad. Pero no dejaría de ser la tuya, y en ningún caso sería extrapolable al resto de la humanidad. Por ejemplo, mi verdad en el tema de dios es que ha sido un puente inevitable entre la toma de conciencia de lo inexplicable y la llegada de la ciencia. Pero esa es mi verdad. No afecta a nadie. Es personal e intransferible.

Los conflictos solo son resolubles desde la apertura, el reconocimiento, la puesta en común de los intereses personales, grupales o de estado, y la aceptación y el respeto hacia la otra parte. Respeto, por sus creencias, por sus costumbres y por su cultura. Cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera, siempre y cuando no afecte a la vida del prójimo, ésta es la máxima de la libertad.

“Al-lah es el único dios verdadero” dirán los musulmanes. “Yahweh es el único dios verdadero” dirán los judíos. ¿Qué se puede esperar de estas afirmaciones? ¿Qué tipo de respeto demuestran por el resto de humanos, de creencias y de religiones? ¿Qué tipo de libertad profesan? La libertad de estar permanentemente en guerra con todos los que así no lo creen. Y si además son vecinos, o mejor dicho, primos-hermanos (ambos hijos de Abraham) vecinos, ya lo tienes: blanco y en botella. Una batalla a muerte hasta que uno de los dos perezca y teóricamente el vencedor demuestre que él estaba en lo cierto. A menos que no lo estuviera, y simplemente habría ganado una batalla inútil.

Dos posibles alternativas se vislumbran en el horizonte, tratando de compatibilizar ambas religiones y aceptando que tienen su parte de verdad. Una, eliminar la palabra “única” de la definición de Al-lah y Yahweh, pero claro, eso atentaría contra los cimientos de ambas religiones. Descartada. La otra, sería añadir al credo un “para …”, es decir “Al-lah es el único dios verdadero para los musulmanes” y “Yahweh es el único dios verdadero para los judíos”. Esto sería el comienzo de un posible entendimiento, ya que a partir de ese momento, abriría la puerta al diálogo ya que ambas partes mantendrían su verdad, respetando la de quien tiene enfrente.

A partir de ahí, con buenos líderes actuando de manera ejemplar (vocabulario cortés y respetuoso, sin prepotencia, sin victimismo, sin malos gestos, sin comentarios irónicos) llevarían al pueblo a pensar igual, y progresivamente la convivencia llegaría a ser una realidad.

Cualquier otra vía tiene un solo final: guerra, sufrimiento, muerte y destrucción. Escribo desde la distancia, con la preocupación del que tiene a una hermana y a una madre viviendo bajo el pánico de las alarmas, como también lo podría haber escrito si estuvieran en Gaza. Nadie escoge donde nace, ni en qué familia, ni en qué circunstancias.

Mi verdad me dice que estamos vivos, que tenemos la gran suerte de haber nacido con la capacidad de emplear palabras, de empatizar, de aceptar las diferencias, de respetar, de dar ejemplo y de copiar lo bueno. Escojamos la parte humana, abandonemos la genética animal de la que venimos, demostremos que somos capaces, asombremos a las futuras generaciones cuando lean nuestra historia.

Un fuerte abrazo y mis más profundos deseos de paz,

Juny

Sirva como anotación, que en este post he intentado analizar las causas y posibles soluciones del problema judeo-musulmán en general, aun cuando el conflicto actual se está dando entre la nación de Israel y Hamás.

[Reflexiones] A History of God – entendiendo la historia de las religiones

Sé que este tipo de posts son delicados. Sé que alguien podrá sentirse afectado, dolido o molesto, y le pido disculpas por ello. Vaya por delante que no estoy bautizado en ninguna religión. Que mi infancia la pasé en una guardería evangélica. Que mi juventud la pasé en una escuela católica. Y que mi adolescencia la pasé en una secta judía. Que desde entonces he viajado por Europa, Asia y América, intentando entender este mundo. Que estoy muy lejos de conseguirlo, pero que cada experiencia vivida, cada persona conocida, cada libro leído me acerca un poco más a ello.

Dicho esto, no puedo dejar de escribir sobre el último libro que me leí “A History of God”. Del mismo modo, tampoco podré dejar de analizar cómo veo y siento la tensa y mortífera situación actual en Gaza e Israel. Seguro habrá teólogos, periodistas, historiadores, y demás personas infinitamente más cultas, y que podrán rebatir lo aquí escrito, y con placer leeré sus opiniones, e incluso cambiaré la mía propia si sus argumentos me convencen.

A History of God, por Karen Armstrong

“In the beginning, human beings created a God who was the First Cause of all things and Ruler of heaven and earth”. Así es como da comienzo este libro: en el principio, el ser humano creó a dios a su imagen y semejanza.

Un recorrido a lo largo y ancho de la historia de las religiones monoteístas. Judaísmo, Cristianismo e Islam. Cómo nacieron, qué circunstancias históricas se daban en aquél momento, cómo evolucionaron, cómo se vieron influenciadas entre ellas, o por los filósofos griegos o por el imperio romano. Cómo los líderes las utilizaron para controlar a su pueblo, y fueron adaptándolas a sus intereses personales hasta conseguir que nada del propósito original persistiera, convirtiendo la esperanza en miedo, la unidad de un pueblo en guerra contra quienes no son afines a “tu” dios.

El origen de todas las religiones sólo se basa en una palabra: esperanza. Momentos de desesperación, de conflicto, de servidumbre y de muerte, permiten dar la bienvenida a la religión. Encarnada en las visiones de los profetas en el Antiguo Testamento, en la figura de Jesús, o en la figura de Mahoma, todos ellos transmitieron esperanza. Unidad, amor por el prójimo, y paz.

Leer cómo el dios de la guerra “Yahweh” (uno de tantos en el mundo politeista pre-bíblico) se auto erigía como el único dios y daba origen al monoteísmo. Los siglos que tuvieron que pasar para conseguir que el pueblo israelí (una confederación de razas diferentes agrupadas por su creencia en el dios de Moisés) abandonara completamente a los otros dioses. Cómo el Antiguo Testamento fue escribiéndose por distintos autores que ofrecían versiones tan diferentes (y humanas) de un mismo dios, hasta ser compiladas y completadas no antes del s.VI aC. Todo son datos que ayudan a darle a las sagradas escrituras su sentido no sagrado, su sentido lógico y racional. El entender el contexto histórico, la evolución de la situación, la esperanza que transmitían al pueblo judío al ser los escogidos.

En el caso del Cristianismo y de Mahoma, impacta cuanto distan los mensajes de sus fundadores con la historia y situación actual. Ambos predicaban el amor por el prójimo, la piedad, la compasión, el ayudar a los más desfavorecidos. Jesús abrió la puerta del dios de los judíos al resto del mundo. Mahoma encontró la manera de que las tribus árabes dejaran de matarse entre ellas, ofreciéndoles un dios en común que les hiciera sentir también especiales, que ellos también eran los elegidos. Nada de quema de brujas, ni inquisiciones, ni guerras santas, ni mandar a los infiernos a todo aquél que no se convierta. Todo esto ha sido creado por la infinita ambición del poder, no por el mensaje de amor original que pretendían sus fundadores.

El libro termina con la entrada en escena de la ciencia, quien progresivamente está sustituyendo el vacío por el que el hombre creó a dios: la falta de entendimiento. La ciencia está dando respuestas a lo que hace milenios era mágico, y hace siglos incomprensible. La ciencia está haciendo que ese ser todopoderoso ya no sea tan necesario. Aunque por supuesto, aun quedará el otro vacío, el del alma. Ese alma que quizá es de verdad, o que quizás es una simple ilusión de nuestra mente. Y en este segundo caso, ya no habría vacío que rellenar.

Calificación: 8,3

Descubierto en: Biblioteca de la Universidad Hebrea de Jerusalén

Juny

[EEUU] De turisteo por New York, 11S y reflexiones

La segunda semana en New York fue frenética. Rober había llegado con las fuerzas a tope y era el momento de patearse toda la ciudad. Yo diría que en cinco días nos recorrimos los 25 destinos más turísticos de la New York tanto de la Lonely Planet como de Trip Advisor. Con el metro como medio de transporte, parecíamos un topo que iba asomando la cabeza en cada uno de los hotspot, para hacernos la preciadísima foto XD

Y es que no faltó de nada. En el Downtown visitamos Wall Street, el New York Stock Exchange (ese lugar donde se producen todas los cracks bursátiles más importantes de las últimas décadas, y que han afectado al mundo entero), la iglesia de la Trinidad, el Toro, y Battery Park. Por supuesto, también paseamos por el Memorial del 9/11, aunque he de decir que personalmente fue una experiencia internamente agitada. La primera vez que fui a Nueva York tenía 16 años y subí con mi padre a una de ellas. En el 2009 volví y estaban con toda la zona en obras. Y en nuestra visita hace poco más de un mes, inauguraban el Memorial, y aunque no pudimos visitar la exposición, sí paseamos entre lo que en su día fueron las Torres Gemelas.

Y esa agitación no fue tanto debido a ver el proceso “constructivo”, sino porque la versión oficial de que esos edificios cayeron a causa del impacto de aviones es físicamente imposible. Es decir, el queroseno no funde el acero ni el aluminio, los edificios no colapsan como una baraja de naipes, el WTC7 no se cae sin motivo aparente (más bien, lo tiraron el mismo día),… Podéis leer un poco sobre un tal Larry Silverstein,  la imposibilidad de demolerlas por la presencia de amianto,… no es que se quiera forzar una teoría de la conspiración. Es que la teoría oficial en sí es la conspiración.

Pero personalmente esto no fue lo que más me sorprendió, sino el hecho de comprobar que la verdad ya no importa. Mirad este video hecho por profesionales arquitectos e ingenieros civiles,  y después tratad de hablar con alguien del tema. Así tendréis una prueba de primera mano del poder de la tv, de los medios y de los gobiernos 😉

Y bueno, después de este megaparéntesis… más turisteo: las antiguas vias del tranvía de High Line, los picnics en Central Park, China Town, Little Italy, la mítica Grand Central Station, Times Square, la Estatua de la Libertad,…

Y aquí os dejamos las mejores fotos de esos días, esperamos vuestros comentarios!

Y en el próximo, un extenso reportaje del Rockefeller Center, el Puente de Brooklyn, Conney Island, los Dinosaurios en el Museo de Ciencias Naturales y nuestra visita al Intrepid! Stay tunned 😉

Un abrazote,

Juny