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[Argentina] Buenos Aires, una ciudad europea en Sudamérica

Tras pasar la noche en la terminal del puerto de Colonia del Sacramento (el barco salía a las 5h30 am y ya que nos podíamos ahorrar una noche de hostel… :D), subimos al barco completamente derrotados y con una necesidad imperiosa de dormir. Así que tras pasar el control fronterizo, entramos en el barco y encontramos dos asientos libres, allá en la última fila. Tal y como me senté, me quedé frito hasta nuestro destino: Buenos Aires!

Llegamos tan pronto que ni la oficina de turismo cercana al puerto había abierto, pero por suerte encontramos a unas chicas de charreta que nos indicaron que el hostel estaba a unos 15 minutos… caminando! Ole ahí, pues vamos para allá, en busca del Hostel Suites Obelisco, que como su propio nombre indica está al ladito del monumento más representativo de Buenos Aires. Bien, bien, bien,… esto tiene buen pinta!

Andando por la ciudad uno tiene la sensación de estar en Madrid o en París (algunos dicen que también Berlín, pero como yo no he estado, no lo puedo asegurar). Llegamos al hostel, y teníamos una buena noticia, y una mala. La buena era que podíamos tomar el desayuno gratis, y la mala… que no podíamos hacer el check-in hasta las 14h. No hay problema, espacio de la solución! Rápidamente buscamos por internet y vimos que en media hora empezaba un free walking tour, así que desayuno expres y corrieeeendo (y sin descansar) para allá! No había tiempo que perder, después de haber prolongado tanto nuestra estancia en Punta del Diablo, sólo nos quedaban tres días para sacarle jugo a Buenos Aires. El tour iba sobre el Buenos Aires aristocrático, y nos dieron una buena vuelta por los palacios, residencias de aristócratas y mansiones de la ciudad.

Aprovechando que estábamos en Argentina, contactamos con Andrés, a quien habíamos tenido el gusto de conocer en nuestro mes en Bocas del Toro. Encontramos un hueco en su agenda y nos invitó a cenar un asado en casa de unos amigos suyos. Y sí sí, nos invitaron pero de verdad! Vamos, que no hubo manera de que nos dejaran pagar ni nuestra parte, ni ninguna parte. Tute se encargó de preparar el fuego y de ir asando la carne mientras nos tomábamos unas cervezas haciendo tiempo, y ¡qué barbaridad! Cuando ya había servido un par de platitos en la mesa, me preparó un bocadillo con un trozo de carne de tres dedos de espesor dentro (esta vez sí que no exagero), y yo me dije, “Madre mía, me voy a dejar aquí los dientes para poder separar un trozo de carne”, Y oh, sorpresa mía, cuando hinqué las palas en el pan continuaron hundiéndose sin ningún tipo de resistencia hasta encontrarse con sus homologas! Qué suavidad y qué retierna estaba! No hizo falta ni tirar de colmillo, ni tirar con las manos hacia fuera,… nada, tal cual se cortó y empezó a ser saboreada sin más. Yo no sé cuanta carne hizo, pero estábamos todos a reventar y aún había sobrado. Nos dijeron que como ellos tenían siempre, que nos la lleváramos al hostel y para mañana comer! Aleee, venga la carne 😀 Menos mal que para el resto de comidas en Buenos Aires habíamos encontrado un vegetariano muy bueno y a un precio fantástico al lado del hotel, y así compensábamos un poco el atracón XDDD Muchísimas gracias chicos, fue una velada fantástica e inolvidable!

Al día siguiente por la tarde, una vez ya habíamos recuperado del sueño (y del asado :P), nos fuimos a ver el centro de la ciudad, donde se encuentra la el Congreso, la Casa Rosada, los tribunales, la Catedral,… La pasión con la que explicaba Maru, y los datos que transmitía sin cesar, hicieron que en dos días nos hubiéramos puesto completamente al día de la evolución y actualidad de Buenos Aires.

Por la noche, nos fuimos a tomar unas buenas birras con Xabi, compañero del mítico equipo de futbol le Club Zapata y del CERN, y que ya estaba de vuelta en su ciudad natal, feliz y contento, como siempre! Y para cenar… las sobras del asado del día anterior, que buenooooo!

Ya sólo nos quedaba por ver Caminito, en el barrio de la Boca. Un lugar muy conocido por sus coloridas calles, parejas bailando tango en las terrazas de los restaurantes, y donde se respira un aire muy italiano en el ambiente. Ah, y no solo eso… también está a unas pocas cuadras del estadio del Boca Juniors, La Bombonera! Qué ilusión ver en primera persona un estadio tan mítico, y qué lastima que ya se hubiese terminado la temporada… porque claro a finales de diciembre, ya es pleno verano en Argentina…

Y llegó el día de volver. Investigamos la manera más económica de llegar al aeropuerto. Todo parecía indicar que el bus numero 8 nos llevaría, pero en todas las reviews que encontrábamos lo desaconsejaban. La alternativa era tomar un taxi colectivo que saldría por unos 90$ argentinos por persona, pero es que el bus no nos iba a costar más de 12$ argentinos… entre los dos! Y fieles a nuestro estilo, salimos con muuuucha anticipación, bajo una débil lluvia que nos despedía de esta primera parte del viaje. A los 20 minutos llegó el bus. Como no teníamos tarjeta de transporte, sólo tienes la alternativa de pagar en monedas (que escasean bastante, pero habíamos hecho una buena recolecta). El conductor nos dice que son 17$, suponemos que por las mochilas o algo. Volvemos a contar monedas, y le decimos que solo tenemos 14, pero que también llevamos un billete de 5… hahaha, pero que pobreeees! Nos contesta que con las monedas que llevamos está bien, cambia la tarifa y ale, a ver cuando llegamos!

Pasó una hora y ya estábamos fuera de lo que nuestro mapa de Buenos Aires enseñaba, pero es que aún nos quedaba otra hora… y prácticamente sin salir de la ciudad! Recorrimos barrios de todo tipo, la gente subía y bajaba. Algunos nos miraban con cara de “Qué co*o estáis haciendo aquí?”. Y pasamos entonces por el Once, uno de los barrios menos recomendables de la ciudad. Coches desvalijados, quemados,… esperemos que no se rompa aquí el bus. Con la mayor discreción y respeto fuimos dejando atrás la ciudad y a sus ciudadanos y sí, estábamos en el aeropuerto, sanos y salvos, a la hora prevista y con muchas ganas!

Volvíamos a casa por Navidad, qué ganas de volver a ver a familia y amigos! Ibamos a tener una agenda más apretada que un ministro, pero daba igual, ya tendríamos tiempo de descansar a partir del 31 cuando retomáramos nuestro viaje, esta vez hacia el sudeste asiático! Qué felicidad y qué ilusión de volver a estar con los nuestros…

El próximo domingo, el blog (aún con un mes de retraso respecto a la realidad :p) arrancará con la segunda parte del viaje: Camboya, nuestro primer país en el sudeste asiático!

[Uruguay] Un paseo fugaz por Montevideo y por la histórica Colonia

Fue duro despedirse de Punta del Diablo, pero teníamos que seguir recorriendo camino hacia el sur, por lo que tomamos un bus hacia la capital de Uruguay: Montevideo.

No teníamos unas expectativas muy altas en lo que se refiere a la ciudad, arquitectónicamente hablando; pero teníamos muchas ganas de ver de primera mano como funciona un país en el que tienen como presidente a un señor tan “campechano” como José Mujica. Así que, sin pensarlo dos veces, el único día que teníamos para conocer Montevideo lo comenzamos con un free walking tour en el que nos contaron cosas tan curiosas como que Uruguay tiene 3 millones de habitantes, de los que 1,5 millones se concentran en Montevideo y, ahí viene el dato interesante,… en el país hay ni más ni menos que 9 millones de vacas!! Tocan a 3 por cabeza 😉

María, nuestra guía, nos habló de política y nos dio a conocer lo que todos queríamos escuchar, acerca del presidente del país. Mujica ha aplicado 3 cambios muy importantes durante su Presidencia: ha permitido el matrimonio igualitario, ha legalizado la marihuana y también el aborto.

Una de las cosas que más nos llamó la atención fue que alrededor del Palacio de Justicia, donde tiene el despacho José Mujica, no había ningún vallado, ni puesto de control de seguridad para acceder al edificio, ni siquiera policías en la plaza de la Independencia donde se encuentra el edificio. María nos comentó que seguramente podríamos entrar, y con relativa facilidad llegar al despacho del presidente. A mí, la verdad, me parece fascinante que este hombre utilice su coche para ir a trabajar, que viva en su humilde casa de toda la vida, que vista sin ostentaciones, como cualquier ciudadano de a pie. Digno de admirar en estos tiempos que corren.

Pero en este país no solo el señor Mujica y sus ciudadanos son honrados, también uno de sus bancos, el banco República.
En la crisis bancaria de 2002 algunos de los bancos uruguayos quebraron debido a que muchos argentinos retiraron sus ahorros de un día para otro y el banco República estuvo a punto de quebrar también. El estado intervino en algunos bancos para salvarlos, como venía haciendo desde hacía años y el banco República finalmente se recuperó. Y qué hay de honrado en todo esto? Que en cuanto pasó la crisis el banco Republica devolvió hasta el ultimo peso y con su interés correspondiente al estado. Ahora es el banco de confianza y en el que la mayoría de uruguayos tienen sus cuentas.

En todo el recorrido por la ciudad pudimos contemplar la catedral Metropolitana de Montevideo, el teatro Solís, el río de la Plata (el más ancho del mundo con 219 km) y el Mercado del puerto entre otros lugares. Un mercado un tanto especial, tanto por su aspecto como por lo que venden allí dentro. Este mercado parece una estación de tren, tiene hasta su reloj dentro! Y en vez de vender pescado está lleno de puestecitos para comer una buena parrillada Uruguaya, lo que viene a ser un buen asado de carne!

Estuvimos poco más de 24 horas en Montevideo pero pudimos disfrutar de su gente, de su amabilidad, de su cultura y del respeto que tienen por su país.

Teníamos que seguir nuestro camino hacia el sur, muchos de los viajeros nos habían recomendado ir a Buenos Aires en barco por el río de la Plata desde un pueblecito con encanto llamado Colonia y allí nos fuimos.

Llegamos en autobús a Colonia a última hora de la tarde, nos dirigimos al hostel y luego al puerto a comprar el billete para el día siguiente y cual fue nuestra sorpresa que la compañía más económica tenía el barco averiado y no vendía ningún billete! Pedimos presupuesto en las otras dos compañías y eran carísimos. La gracia de venir a Colonia nos iba salir muy mal. Fuimos a preguntar a la estación de autobús y nos dijeron que no había buses de Colonia a Buenos Aires! Y ahora qué hacemos? Nos fuimos al hostel y nos pusimos a buscar en internet como locos. Por suerte, una de las compañías tenía los billetes más económicos si los comprabas online y si nos quedábamos un día más en colonia y pillábamos el barco de las 5:00 de la madrugada nos saldría aún mas barato! Yeahhh no iba a salir tan mal la jugada, sobre todo cuando se nos encendió la bombillita y nos dijimos con la mirada que esa noche la pasaríamos en la estación del puerto y así nos ahorraríamos una noche de alojamiento! Perfecto!

Más contentos que unas pascuas nos fuimos a cenar y dejamos la visita turística para el día siguiente. Amanecimos súper descansados. Las literas de ese hostal eran de las más cómodas que habíamos probado, a pesar de haber tenido interrupciones durante la madrugada de dos chicas muy irrespetuosas preparando su mochila dentro de la habitación.

La mañana la utilizamos para escribir un post que yo tenía pendiente. A media tarde cuando nos disponíamos a ir a conocer Colonia, conocimos a una chica suiza llamada Lola (bueno, su nombre de pila es Lorenza, pero ella prefiere que le llamen Lola). Acababa de llegar al hostel y nos preguntó si se podía unir con nosotros a conocer el pueblo. Por supuesto! Entre charlas en español, que Lola hablaba súper bien, nos recorrimos Colonia. El pueblo tiene su encanto pero se ha hecho famoso por una sola calle, y en una horita te lo has recorrido todo. Eso sí, tuvimos la suerte de topar con un grupo de percusión que estaba ensayando para los carnavales (me pidieron que no publicara ningún video hasta finales de enero, ya que era “top secret”) y la tarde la terminamos con un “doble” atardecer espectacular!

Aquí os dejo con los percusionistas de Colonia!

Era ya la hora de cenar y teníamos los últimos pesos uruguayos que gastar, así que nos fuimos con Lola a la tienda que había descubierto Juny de comida para llevar, me dirigí al vendedor y le dije el dinero que nos quedaba. Como creo que me vio un poco indecisa, me recomendó completar nuestro menú con 4 empanadas deliciosas y haciendo cuentas creo que nos regaló alguna 😉

Cenamos sentaditos en la plaza de enfrente y reservamos algunas empanadas y la ensalada de fruta para la noche en el puerto, que iba a ser muy larga. Nos fuimos al hostel a recoger las mochilas y nos despedimos de Lola.

Llegamos al puerto y nos acomodamos en una zona con mesas y sillas que creo que era VIP, pero no había nadie, lo que si había era wifi! Ole ahí! Así que nos sentamos y nos dispusimos a pasar una noche con la estación prácticamente para nosotros solos!
Horas después pasaríamos el control de aduana y pondríamos rumbo a nuestra ultima ciudad en Sudamerica: Buenos Aires!

Hasta el próximo post!

[Uruguay] Punta del Diablo, desconexión total en el mejor hostel del mundo

Era el momento de dejar Brasil y dar la oportunidad a un nuevo destino: Uruguay.

Madrugamos muchísimo para tomar un colectivo que nos llevara a Río Grande, ya que la casa donde vivía Victor se encontraba en Cassino, a una hora de allí. No teníamos mucha información sobre los autobuses y nos despedimos de Victor a las 5:00 de la mañana sin saber si podríamos realmente conseguir llegar a Río Grande a las 7:00 am para tomar el bus hacia Chuy.

Por suerte para nosotros, después de caminar en la oscuridad de Cassino durante media hora, y esperar un ratito sentados en el bordillo de la acera con la sola compañía un perro callejero y una mujer solitaria, los primeros rayos de sol asomaron y el único bus a esas horas con destino Río Grande llegó. Después de una hora de trayecto y no sin bastante nerviosismo bajamos en la parada de la terminal de Río Grande y nos fuimos directos a comprar el billete. Siiii, era nuestro día de suerte! Había un único bus a las 7:00 de la mañana y podíamos pagar el billete con tarjeta. Hay que confesar que los últimos reales los habíamos gastado en el colectivo de Cassino a Río Grande, habíamos apurado mucho y habíamos hecho las cuentas exactas para que no nos sobrará ni un solo real al dejar el país. Un solo fallo y… no sé que hubiéramos hecho ya que no había tiempo de ir a ningún cajero… Como nos gusta el riesgo :p

La dificultad de todo esto era porque Río Grande no es para nada una ciudad turística, y mucho menos Cassino, así que no está muy bien comunicada y es prácticamente imposible averiguar algo en internet. Por no decir de ir a preguntar por Cassino a la terminal y no darte ningún tipo de información, ni horario, ni nada, así que cuando finalmente subimos al bus tuvimos una sensación muy extraña pero muy satisfactoria de dejar Brasil, porque lo habíamos logrado!

Unas cuantas horas después llegamos a Chuí. Nuestro destino final era Punta del Diablo, Uruguay, pero teníamos que llegar a Chuí para tomar otro bus y pasar la frontera!

Chuí es una ciudad bastante concurrida ya que es una ciudad de paso para los que quieren cruzar la frontera por tierra.
Para aclarar un poco, Chuí (Brasil) es una localidad fronteriza separada de la localidad de Chuy (Uruguay) por la Avenida Internacional que comparten ambas ciudades. Lo más curioso de todo esto es que la calle por el lado brasileño se llama Avenida Uruguai y por el lado uruguayo lleva el nombre de Avenida Brasil.
Además de ser ciudad fronteriza, Chuí o Chuy (menudo lío, ya no sé como llamarla…) es el paraíso de las compras duty free, sobre todo en el lado uruguayo!

Pero a lo que íbamos, el bus que nos llevaba desde Río Grande nos dejó en una pequeña terminal de Chuí, no sin antes haber pasado la frontera para sellar la salida de Brasil. Estábamos tierra de nadie, legalmente ya no podíamos entrar a Brasil sin volver a sellar nuestro pasaporte y aun no teníamos el sello de entrada a Uruguay, así que nos dispusimos a encontrar la gran avenida, a cruzarla al lado Uruguayo e irnos a comprar el billete de bus hacia Punta del Diablo. Sacamos dinerito en el lado uruguayo, comimos algo y nos subimos al bus. 5 minutos después el bus paró, sellamos la entrada a Uruguay y rumbo a la playaaaaaa.

Poco más de una hora después ya estábamos en Punta del Diablo. Habíamos reservado dos camas en habitación compartida en el Hostel de La Viuda, ya que el precio era muy correcto y los comentarios en hostelworld eran buenísimos! Siguiendo las indicaciones que los dueños daban nos bajamos en la parada 2, ya que caminando estaba más cerca del hostel que la parada principal. Leímos también que ellos te iban a buscar a la parada principal, a la del pueblo pero supusimos que tenías que avisar antes de llegar y que sería de pago, ya que nadie hace nada gratis… pero nos equivocamos, al llegar al hostel, Guadalupe, la dueña nos dio la bienvenida y nos dijo que Seba había ido a por nosotros al pueblo. De verdad? Escuchar esto ya nos hizo intuir que en este hostel íbamos a estar como en casa.

Y así fue, nuestros días allí nos los tomamos con mucha calma y disfrutamos cada instante en ese hostal. Tuvimos tiempo de hacer de todo: empezar el día con fuerzas con los fabulosos desayunos con dulce de leche, leer, escribir, jugar al voleyball en la piscina, charlar, contemplar las estrellas, ver amaneceres y atardeceres desde la torre que tienen, Y cocinar! Ese hostel tiene la cocina más bien equipada que he visto en mi vida! Todas las noches nos quedábamos acomodados en los sofás y charlábamos con Seba y Guada.

Además de disfrutar del hostel, también salimos a conocer Punta del Diablo. Y la verdad es que el sitio no tiene desperdicio, es un pueblito de pescadores muy tranquilo (excepto en enero, que por lo visto es temporada altísima!) con casitas de techos inclinados de colores, lo que le da un encanto especial.
Nos perdimos entre sus calles (literalmente), porque no hay ni una sola calle que corresponda con lo dibujado en el mapa, fuimos a comprar muchas verduritas, nos paseamos por sus tres playas: del Rivero, de los pescadores y de la Viuda, ahhh y también un día nos despertamos (sin querer) súper temprano y decidimos ir a ver el amanecer a la playa (de esto no hay fotos esta vez, sorry. Disfrutamos del momento!).

Pero el mejor día sin duda fue el que reservamos para ir a ver el parque de Santa Teresa. Por recomendación de Seba nos fuimos al pueblo, a unas casitas de pescadores a comprar las empanadas de mejillones y de paso y también nos aventuramos con las de pescado y queso, una deliciaaaaaaa! Nos dirigimos a la parada del pueblo y pillamos un bus hasta la fortaleza de Santa Teresa. Tanto Guada como Seba nos recomendaron ir en bus hasta allí, visitar la fortaleza, pasearnos por el parque, por sus bosques, especialmente por la pajarera llena de animales y volver a punta del Diablo caminando nada menos que 13 km por unas playas preciosas para nosotros solos! Fue un día espectacular a pesar del miedo que pasé al cruzarnos con un toro (manso, menos mal!) del tamaño de un elefante, sin exageraaaaar!

Aquí tenéis las fotos que lo prueban. Me refiero a lo del día espectacular, no lo del toro gigante que no hay imágenes porque estaba temblando!! 😉

Y para que os riáis un rato, aquí tenéis a este ciervo tan simpático rumiando! Que aproveche!

Nuestros 2 días en Punta del Diablo los alargamos hasta 6 pero llegó el día en que ya no podíamos atrasar mas la despedida, porque teníamos un billete a Madrid desde Buenos Aires.

Gracias Seba, gracias Guada! Algún día quiero montar un hostel como el vuestro. Es sin duda el mejor hostel en el que hemos estado, y no solo por su localización, su calidez, su decoración, su limpieza, sus instalaciones, es sobre todo por vosotros!
Hostel de La Viuda es un lugar en el que Seba y Guada te hacen sentir como en casa, y al mismo tiempo te invitan a estar con personas de todos los rincones del mundo. Fue un lugar que nos invitó a coger perspectiva y darles a nuestros corazones un poco de paz, y un hogar!
Gracias Punta del Diablo, gracias Hostel de la Viuda, gracias Seba y Guada! Tenéis casa en España para vosotros dos, para el peque que esta por llegar y para toda vuestra familia!

Juny, Guada, Seba y yo
Juny, Guada, Seba y yo. GRACIAS!!!

El próximo domingo… Montevideo y Colonia!

[Brasil] Florianópolis, una semana en la isla de la magia

Océano, playas, sol, piedras, lagos, dunas, paisajes, senderos, amistad, hogar, tranquilidad.

Por esto y mucho más quiero volver a Florianópolis o mejor dicho, a Floripa, una forma mucho más cool que tienen sus habitantes de nombrarla.

16 horas de trayecto en un bus nocturno desde Foz de Iguazú para poder disfrutar de la maravillosa Floripa. Nos habían recomendado ir pero no esperaba que este sitio nos enganchara tanto. Brasil es de sobra conocida por sus playas. Nos habían contado que las del Norte eran las más espectaculares, y probablemente sean mejores que las de esta preciosa isla en el Sur, pero éstas desde luego son un auténtico paraíso!

Florianópolis o Santa Catarina es una isla, conectada por tierra firme por un inmenso puente. No es extremadamente grande pero 172 km de costa te dan como para perderte en ella durante semanas si quieres visitar sus 42 playas!

Decidimos hospedarnos en Barra de Lagoa, un pueblito de pescadores en la zona noreste de la isla. En esa zona hay bastantes opciones de hostels y también de posadas (particulares que alquilan apartamentos, de hecho en absolutamente todas las casas se alquilaba algo :p). En la misma terminal de Florianopolis, a la cual habíamos llegado con el bus reservamos online el hostel para 3 días. Y menos mal, porque cuando llegamos al hostel Portinhol, que así se llama, nos dimos cuenta que los precios eran mas bajos desde hostelworld que los precios que tenían ellos allí in situ, marcados en una pizarra. Una de las pocas veces que reservamos por adelantado, y lo hicimos bien!!

El hostel era modesto pero su localización era sublime, estábamos a solo 100 metros del mar y a otros 150 de la parada de bus que nos facilitaría recorrernos la isla. El panorama pintaba bien y teníamos intención de relajarnos, disfrutar de la playa, leer, escribir y además de ponernos en forma, así que por el bien de nuestra economía y de nuestra salud, nos fuimos a un supermercado de frutas y verduras a comprar arroz, pasta, huevos y un montooooooon de verdurita! A Juny le apetecía comer ese día el arroz caldoso que nos enseñó a preparar su tía pero esto requiere tiempo, un arroz “bomba” y el cariño de su tía, así que acabamos comiendo un arroz bastante insípido y con la verdura medio cruda, pero bueno el resto de días mis creaciones las cocinamos con mas paciencia y sabiduría y fuimos la envidia de más de uno :p

Y los 3 días se convirtieron en 8, disfrutamos de la kilométrica playa de Bara de Lagoa que teníamos a tan solo unos pasos. Todos los días, al bajar el sol nos íbamos hacia allí y caminábamos unos pocos metros hasta alejarnos de la zona concurrida y hacíamos un pequeño entrenamiento en la arena. Unos sprints con los pies descalzos, unos estiramientos y a zambullirnos al agua con los últimos rayos del día. Bueno, esto último muchas veces nos lo saltábamos porque el agua estaba extremadamente fría.

En alguna ocasión nos íbamos a hacer algún pequeño trekking. Esa isla esconde lugares preciosos, como piscinas naturales o playas totalmente vírgenes a las que solo puedes llegar mediante pequeños senderos…

Y aun nos quedó tiempo para disfrutar de la vida alrededor del Lagoa de Conceição, un gran lago de agua salada, o de un paseo en barca por sus aguas. De contemplar a los surferos en playa do Mole. Y de sentarnos alrededor de una hoguera en la playa, acompañados por unas guitarras y unos cánticos brasileiros.

Allí conocíamos gente absolutamente genial, como dos amigos mexicanos, estudiantes de doctorado en Brasil que estaban disfrutando de un pequeño break entre tanta tesis y que el día de su partida uno de ellos nos invitó a su casa en Cassino (Río Grande) a hacer una parada en nuestro largo recorrido hacia el Sur, o como la pareja de voluntarios que trabajaba en el hostel, Marine, francesa, que en su tiempo libre hacia pulseras y collares preciosos de macramé y Boston, argentino y mago, que nos deleitaba todas las noches que sus trucos y con quienes nos perdimos por las playas del Norte y tuvimos experiencias de lo mas graciosas (ya veréis las fotos).

Lo que me llevo de Florianópolis es toda esa naturaleza en estado puro, esa tranquilidad en sus calles a las 2 de la madrugada, ese océano que me revivió en momentos en que mi alma estaba por los suelos, y esa gente que sin saberlo me dieron lo mas necesitaba, pequeños instantes de alegría.

Y… sí!!! Una semana después aceptamos la invitación de Víctor, el chico mexicano y nos fuimos aun más al sur, a Río Grande, muy cerquita ya de la frontera con Uruguay. Como bien nos explicaron los dos mexicanos Río Grande tiene la playa mas grande del mundo pero también la mas fea…. Jajaja fuimos avisados!

Una de las dos noches que pasamos allí fuimos con Víctor y sus amigos (la mayoría españoles!! :)) a disfrutar de un buen y generosísimo churrasco con en casa de uno de ellos! El menú: carne de aperitivo, de plato principal y de postre! Si si, ellos asan carne hasta reventar!!

No tenemos fotos de ese espectacular churrasco, pero sí alguna de la playa más extensa del mundo!

Y con esto si que nos despedimos de Brasil. Con ganas de volver y de recorrerlo entero! Muy buenas sensaciones de un país que no estaba previsto en nuestra ruta inicial y que nos ha dado tantos buenos momentos. Gracias.

El próximo miércoles nuevo país: Uruguay!

[Brasil/Argentina] Cataratas de Iguazú, la abrumadora potencia de la naturaleza

Había llegado el momento de abandonar las playas por unos días e ir a conocer una de las Nuevas Maravillas del Mundo, las cataratas de Iguazú.

Las cataratas se encuentran en una zona donde coinciden las fronteras de Brasil y Argentina, muy cerca también de la de Paraguay. Habíamos decidido volar hasta Foz do Iguazu (Brasil), por aquello de no hacer un vuelo internacional (mucho más caro) y desde allí ir a visitar las cataratas. Esta vez nos hospedaríamos en un hostel ultrabarato llamado La Comunidad, a las afueras de la ciudad pero con buena conexión de buses y muy cerquita de la frontera con Argentina. Nos costó lo nuestro encontrarlo, pero finalmente dimos con él. Estaba un poco más “dejado” que en las fotos, pero por ese precio (14 Eur por pareja y día, incluyendo el desayuno…) qué más se podía pedir?

Esa misma noche en la cena conocimos a un hombre iraní que había estado en 81 países, y cuyo objetivo eran los 120, y a Jan y Mónica, una pareja de la república checa. Preguntamos al staff y sobre las cataratas, y nos dijeron que sin duda el lado argentino era el más bonito. El hombre iraní había estado ya en los dos lados, y confirmaba el veredicto. Así que al día siguiente nos íbamos Jan, las Mónicas y un servidor hacia Argentina.

Salimos por la mañana a eso de las 10h, veinte minutitos de paseo y ya estábamos en el lado brasileño de la frontera. Es una frontera un poco del palo, porque puedes cruzar de un lado al otro sin ningún tipo de control. De hecho tienes que buscar la ventanilla para que te cuñen la salida de Brasil. En la misma frontera se toma un bus urbano que hace parada en el lado argentino de la frontera. Baja tooodo el bus, cuña y subes a otro bus, esta vez sin pagar.

Llegamos a la terminal de Puerto Iguazú, ya en el lado argentino y nos fuimos de buen domingo a buscar una casa de cambio paralela (blue change). Todo el mundo en el pueblo sabía donde estaba. Llegamos al supuesto lugar y le comentamos al de seguridad que estábamos buscando una oficina de información. “¿Qué tipo de información?” responde, “Queríamos cambiar dinero”, “¿Qué tipo de cambio buscan?” “Cambio paralelo”, el hombre asiente y abra la puerta. Una oficina medio oscura con una ventanilla, además de todas las mesas de información, donde un hombre nos atiende. “¿A cuanto está el cambio Euro – Peso argentino?” preguntamos “A 10 el cambio oficial, a 13 el paralelo”, “De acuerdo, cámbieme 100 Eur por favor” y la ventanilla nos devuelve 1300 pesos. ¿En serio? ¿Una diferencia del 30% entre el cambio oficial y el paralelo? Qué barbaridad! Intentaré explicar este fenómeno tan único de Argentina en otro post 😉

Volvimos a la terminal, y otro bus, esta vez sí, a las cataratas! La entrada al parque costaba 215 pesos argentinos, y sinceramente, para la maravilla que es, me pareció un precio muy razonable. Decidimos empezar por la ruta que nos llevaría al mirador más bajo para posteriormente ir ganando altura. Te sumerges en un frondoso sendero. Se ven algunas “pequeñas” cascadas, como quien toma un aperitivo antes del increíble plato principal. Progresivamente el sonido de las cataratas se hace más perceptible y en un determinado momento, entre las ramas de los árboles las ves por primera vez. Allá al fondo. A mano izquierda el lado brasileño y a la derecha el argentino. Sigues caminando. Ves algunas lanchas que se acercan sorprendentemente a la caída de las cascadas. Te quedas observando y ves la abrumadora potencia de la naturaleza.

Las fotos o los vídeos te pueden dar una idea de como son, pero es una experiencia sensorial tan completa que no se puede transmitir simplemente con imágenes. El ensordecedor ruido de la cascada desde el mirador intermedio. El sentir en la piel las gotas de agua pulverizadas. Los múltiples arcoiris que se forman en cualquier lugar si el día es soleado. El frescor que se respira de quién está en medio de la naturaleza y en las proximidades de semejantes saltos de agua. El tremendo impacto y rebotar del agua tras sus decenas de metros en caída libre. La calma del río en los metros previos al salto. Lanzar una hoja y ver como desaparece para siempre en la inmensidad de espuma blanca. Es una mezcla de sensaciones única, ojalá podáis verla en primera persona algún día!

Pasamos cuatro días en Foz, y uno de ellos nos dimos el lujo de ir a cenar picanha a la ciudad. Un buffet libre en el que te sirven carne hecha a la espada hasta que digas basta. Uff, qué rico y… qué complicado! Con lo que nos gusta comer, lo bueno que estaba y tener que decir, “no quiero más” se hizo muy, pero que muy difícil :p Costillas, panceta, trozos de chuletón, cordero, cerdo, caballo, corazones de pollo,… creo que estuve como tres días para terminar de digerir aquella cantidad ingente de carne. Pero es que no podía parar!!

El resto de los días los pasamos leyendo, paseando, y disfrutando de la tranquilidad del lugar. Ya habíamos decidido el próximo destino: Florianópolis! Así que bus hacia la terminal, espera de unas tres horas y a pasar otra noche en un bus, que hay que ahorrar!

El próximo domingo más y mejor. Un rincón de Brasil llamado Barra de Lagoa absolutamente precioso!

[Brasil] Río de Janeiro, un cóctel de playas, samba y atardeceres

Los buses en Brasil no son extraordinariamente baratos, pero cómodos son un rato, y sin duda es el medio de transporte más económico (teniendo en cuenta que al ser distancias tan largas, puedes coger un bus nocturno y te ahorras la noche de alojamiento :P). Llegamos a las 6 am a la terminal de Río, y había tanto movimiento de gente como si fuera medio día! ¿Pero a qué hora se levantan estas personas? Con los ojos como platos a pesar del sueño, tomamos un bus urbano en dirección a Copacabana.

Durante nuestros días en Sao Paulo, Mónica había visto que Javi Santaolalla (amigo de Ginebra y compañero en el gran equipo de fútbol Le Club Zapata) estaba esos días también por Río! Le escribimos y sí, podríamos coincidir aunque fuera un sólo día 😉 Y no sólo eso, sino que Josinho también estaba casualmente en Río, pasando sus vacaciones en casa de Laura, en la zona de Copacabana! Ibamos a tener un encuentro de capitanes de Zapata en Río, lo máaaaximo XDDD

Qué alegría poderles volver a ver después de tantos meses, y en la otra punta del planeta! Nos encontramos en casa de Laura y nos fuimos a desayunar unos açais (una especie de preparado servido en vaso y de color oscuro, tan denso que se come con cuchara, y que teóricamente viene de una fruta, pero que en realidad es como si te comieras dos cerdos y medio de la cantidad de calorías que tiene! XDDD). Nos pusimos al día, y Laura tuvo una excelente idea! Nos sugirió coger las cuatro bicis que tenía ella y mientras ella trabajaba, nosotros podíamos ir a dar una vueltecita por las playas de Copacabana, Ipanema, Leblon, dar una vuelta por la Lagoa, y que nos diera tiempo para comer y que Javi se fuera para el aeropuerto.

La playa de Copacabana es espectacular, flanqueada por un paseo de 4 km, está repleta de pistas de futbol-playa, voley-playa, tenis-playa y todo lo que termine en playa. Cuanto más al sur, más exclusiva se vuelve la zona. Se puede comprobar fácilmente en el precio de los cocos que venden en la playa, y (desgraciadamente) también en el color de piel de la gente. Al llegar a Ipanema, ya prácticamente todos son de piel blanca, y si llegas a Leblon ya ni te cuento.

En uno de los descansos de la ruta, Javi se encontró con Café, que había sido campeón de futvóley y su “entrenador” durante su estancia en Río hace unos meses, y le pidió permiso para jugar un rato en su cancha. Nos las prometíamos muy felices con nuestra “clase”, pero la verdad es que es complicadísimo mantener la dichosa pelota sin que caiga suelo con solo un toque por persona. Cierto es que los kilos de más no me ayudaban a moverme tan ágil como una gacela, pero aún así… cuando la bola “me venía buena”, tampoco es que hiciera maravillas XDDD Resulta que la “recepción” tras el saque se sugiere hacerla con… el pecho! Toda la vida tratando de bajar la pelota cuando te llega al pecho y ahora había que levantarla. Y como demostración, Javi le pasó la pelota a Café con las manos como si se la diera a un niño, totalmente “floja” y sin potencia. Café estaba como a unos 5-6 metros de mí, y cuando le llegó al pecho, con un movimiento imperceptible para el ojo humano, le dio como si fuera con el pie y me la mandó a mis manos, bombeadita, con potencia y al sitio. Me quedé con la boca tan abierta que casi me toca el suelo XDDD que locura! Y qué técnica!

Comimos en un buffet à kilo, muy habitual en Brasil. Pagas por kilo comido (bueno, más bien por kilo servido, que te lo comas o no ya es cosa tuya), da igual si es de verduras, de carne, de pescado o de pasta. Simplemente, lo que pese pagas. Cuanto más aspiradora seas, más pagas! Javi se fue hacia el aeropuerto, y nosotros a descansar al hostel, que estábamos muertos mataos. Pero por la noche teníamos otra cita, no menos especial. Laura había investigado, y esa tarde hacían ensayo abierto en una de las escuelas de samba, Sao Clemente. Ole oleeee!

Nos levantamos medioatontaos, pero la ocasión merecía un esfuerzo, y vaya que si valió la pena! Menudo espectáculo de música, de percusión y de movimiento de caderas, piernas y siendo fieles a la realidad, de glúteos. Esos movimientos no los puede hacer cualquiera, tienes que criarte con ellos para poder moverte a esa velocidad, con esa coordinación, y ese salero, qué bestia! Se respiraba un ambiente festivo ensordecedor, y es que se pasaron una hora y medio tocando y depurando la misma canción. La decoración de la nave era como si fuera de un equipo de fútbol, y muchos de los que formaban parte de la comparsa (no las y los cracks del baile loco, sino el resto), iban con camisetas y bien uniformados con los colores del “equipo”. Y es que la samba forma parte del ADN carioca, basta ver el sambódromo, una calle con sus gradas permanentes, cuál estadio deportivo, construido única y exclusivamente para los carnavales! Nos despedimos de Jose y de Laura. Volvimos al hostel, y a dormir. Menudo día más intenso y genial! Gracias chicos, ojalá podamos vernos pronto de nuevo y compartir con cracks como vosotros algunos partidos más como en la época dorada de Zapata ;D

Al día siguiente, nos levantamos y la primera tarea del día fue comprar los vuelos a Foz de Iguazú, que habíamos visto la noche anterior. Y oh sorpresa! Habían subido al doble los precios!! Pero será posible, aún borrando la caché, navegando en modo incógnito y toda la vaina,… nos habían “pillado” que estábamos interesados en ellos. Me fui al pc del hostel, repetí la búsqueda, y aha! los mismos precios de la noche anterior XDDD Coooorre a comprarlos! Volar el fin de semana salía económico, por lo que nos tendríamos que quedar un par de noches más en Río. Fuimos a notificarlo en recepción, y… tachán: no hay camas! Pero si estaba la habitación medio vacía, ¿cómo podía ser? Resulta que era fiesta nacional, convertida en puente, y toooodo el mundo se iba para Río! Buscamos en Hostelworld, y en Airbnb, pero rien de rien… pocas opciones y precios por los aires… Decidimos probar suerte con Couchsurfing, a pesar de nuestro últimos intentos fallidos en otras ciudades, sobre todo cuando eran peticiones “last-minute”, y bingo! Patricia nos contestó en perfecto francés: “Oui, vous pouvez venir…” Jajajaja, qué alegría! No nos lo podíamos creer 😀

Su casa estaba en Niteroi, una ciudad dormitorio justo enfrente de Río. Patricia nos acogió en su casa estupendamente, recepción con un jugo de mango recién hecho incluida. Nos presentó a su amiga Katia y recomendó aprovechar las últimas horas de luz para ir a ver el teatro de Nitéroi, creado por Oscar Niemeyer, el arquitecto más importante de la historia de Brasil. Cena de McDonalds para llevar, y cervecita en una terraza local para terminar la jornada.

Nos habíamos mudado a Nitéroi, sin haber subido al Corcovado ni al Pan de Azúcar, las dos atracciones más importantes de la ciudad. Pero no os preocupéis porque aún tuvimos una experiencia superior: las mejores que se pueden tener en Río de Janeiro… y gratis! (como nos gusta encontrar maneras más baratas y menos conocidas para disfrutar de las mismas cosas, muahaha!). Patricia y Katia coincidían: ver el atardecer desde el Parque do Cidade era la estampa más preciosa de Río, con diferencia… tan era así que no nos dijeron el nombre para que no pudiéramos buscar en internet fotos ni tener alguna pista. Nos habían avisado de que el tramo a pie, de poco menos de 2km, tenía una pendiente bien pronunciada, pero aun así cuando llegamos y subimos los primeros 200m ya estábamos para el arrastre XDD Pasó un coche y a unos treinta metros paró e hizo marcha atrás. Nos preguntó si íbamos hasta arriba, y que si queríamos nos subía. Venía detrás de nosotros otra pareja, y les invitó también a subir. Que amabilidad! Y allá que vamos los cinco, exigiéndole lo máximo al motor de aquel cocherito con unas pendientes brutales, hasta llegar a la cima. Para el resto, no hay palabras… increíble! Ahí van algunas instantáneas 😉

Volvimos totalmente excitados de haber podido presenciar semejante espectáculo natural. Ya habíamos preparado una tortilla de patatas gigantesca antes de ir a ver la puesta de sol, así que fue llegar y disfrutar de la cena con Patricia y Katia. Hablamos de universidades, de educación, de costumbres en Mozambique (país origen de Katia), de como había afectado a Río el mundial de fútbol (por ejemplo, los días que había partido en Río era festivo para toda la ciudad, de manera que las carreteras estuviesen medio-vacías los “futboleros” pudieran llegar a ver los partidos sin demasiados problemas! LoL). Y en la sobremesa seguimos con temas más personales y profundos. Llegó la hora de dormir, al día siguiente teníamos el vuelo a Foz de Iguazú por delante!

Pasamos la mañana tranquilamente, nos despedimos de Patricia y Katia y nos fuimos hacia a la parada de bus con tiempo suficiente, ya que al ser festivo, el bus pasaría con menor frecuencia. Estábamos ya empezando a ponernos nerviosos cuando finalmente el bus llegó. Subimos. Teóricamente debía tardar unos 40 min en llegar, y ya llegábamos justitos. Vimos como el tiempo iba pasando, e íbamos acercándonos al aeropuerto. Pero en un momento dado, cuando ya llevábamos más de una hora de trayecto y veíamos que se desviaba de la señalización al aeropuerto, le preguntamos a la cobradora del bus que cuanto faltaba. Respuesta: 30 min! ¿Cómo? 30 minutos, eso significaba que llegaríamos a falta de 30 min para que el avión… despegara! Un chico que se sentaba junto a nosotros nos vio tan apurados que nos ofreció su móvil para hacer check-in online, pero no hubo suerte. Llegamos, y corrimos como locos, pasaportes en mano. La entrada estaba cerca y la zona de la compañía también. Con cara de pánico le dijimos al hombre que estaba a la entrada de la cola, que íbamos a Foz de Iguazú, y que llegábamos supertarde. Miro su reloj, sonrío y dijo, tranquilos tenéis tiempo de sobra. Tratamos de sacar los billetes en la máquina que pedía datos tan increíbles como a quien avisar en caso de problemas! Y tras cinco minutos da… “error”… mierdaaaa! Nos mandaron al mostrador “de urgencias”, y tras dos minutos agónicos, nos dan las tarjetas de embarque… yeahhhh! Lo conseguimos, menos mal que en estos países son más flexibles y no te dicen “lo siento, el sistema ya no permite sacar las tarjetas de embarque” XDDD Control de seguridad con cero personas en cola (claro, ya estaban todos dentro!), y a la puerta de embarque! Hasta pudimos sentarnos un par de minutos antes de entrar al avión… Jod*r, que manera de sudar!!

El próximo domingo más y mejor, Foz de Iguazú!

[Brasil] Sao Paulo, reemprendiendo el camino

Tras seis semanas en España, sentimos que era el momento de continuar. Habíamos comprado un vuelo sorpresa de Buenos Aires a España para Navidades, y pensamos que -aunque ya no fuera sorpresa-, podíamos sacar provecho de esas seis semanas que faltaban. Así que entramos en nuestro buscador favorito (kayak.es :p) y encontramos un vuelo a Sao Paulo por 420 Eur que salía prácticamente cada día, haciendo escala nocturna en Casa Blanca. Pero cosas de la vida, en un blablacar de hacía unas semanas, una de las pasajeras nos comentó que una vez le había pasado algo parecido y que la compañía aérea… le había pagado la noche de hotel! Así que, ni cortos ni perezosos, llamamos a Royal Air Maroc,… total, el “no” ya lo teníamos. Les explicamos la situación, verificaron la escala y… voilà! Ellos se hacían cargo de la noche en hotel y del transfer!

Medio incrédulos volamos de Barcelona a Casa Blanca y buscamos la oficina de Air Royal Maroc, enseñamos los billetes y sí, sí! Teníamos habitación en el Hotel Relax, transfer y media pensión! Ole oleeee… que vivan los mochileros pijos! Cierto es que la comida no era para tirar cohetes, pero ¿qué más podíamos pedir? A caballo regalao no le mires el diente 😉 A la mañana siguiente, desayuno, y de vuelta al aeropuerto. Once horitas de vuelo, y en Sao Paulo a las 21h!

Llegamos totalmente desinformados, y posiblemente con un poco más de “susto en el cuerpo” de lo normal por el estado anímico de las últimas semanas. Así que viendo la enorme cola que la gente hacía a la salida del aeropuerto para tomar un taxi a la ciudad, decidimos no arriesgar y hacer un gasto extra (a recuperar en los días próximos, el presupuesto es el presupuesto :p) cogiendo un taxi que nos llevara al Aki Hostel. Un hostel pensado para emprendedores y empresarios que deban pasar unos días en la enorme capital, pero que también tiene su habitación para 15 personas, que como podéis suponer… efectivamente, fue nuestra morada durante nuestros días por allí.

Primera tarea al llegar a una capital: buscar un Free Walking Tour. Tras las últimas experiencias que habíamos tenido, es sin duda la manera más rápida, económica y auténtica de conocer una capital. Esta vez era un grupo ultra-grande, más de 50 personas! Pero bueno, todo tiene su parte buena. Como éramos tantos, al final la propina que da cada uno es menor :p Pura teoría de juegos, tratando de pensar un precio justo por la guía, y pensando en lo que el resto va a poner, tu haces tu contribución proporcional XDDD Aquí van algunas fotos ilustrativas!

Al día siguiente fuimos al Parque Ibuerapuera, el pulmón verde de la ciudad y su lugar de eventos culturales más importante. Era el fin de semana de la Concença Negra, y cuando llegamos estaban dando un concierto en el escenario principal. Había una “buena onda” impresionante, sobre todo cuando cantaron Mamma Africa, la gente bailando a plena luz del sol y sintiendo la música hasta lo más profundo, con una sonrisa que no les cabía en la cara y felices de la vida! Tanto fue así que al final del mismo, la volvieron a cantar y todos (incluido un servidor) nos pusimos a bailar y a cantar! Tras el concierto, seguimos paseando: chavales con monopatín, bicicleta o rollers, se mezclaban con familias paseando y cuerpazos luciendo, entre canchas de fútbol sala y de basket, rodeados de pequeñas lagunas. Un lugar de obligada visita y disfrute si vas a una ciudad con 11 millones de habitantes, principalmente dedicada a actividad económica, ergo “sin mucho que ver” :p

Pero no podíamos irnos de Sao Paulo, sin conocer de primera mano el barrio Liberdade de Sao Paulo. Es una zona eminentemente japonesa (Brasil es el país del mundo con mayor presencia japonesa tras el propio Japón) e ir a comer a su mercadillo, justo a la salida del metro, es toda una experiencia. Hicimos la cola donde más gente había, nos sentamos en la acera y degustamos una guiozas de carne, acompañados con un zumo de piña con menta espectacular! XDDD Y cuando ya estábamos terminando nuestro paseo por la calle principal, me pareció ver a una chica que conocí con Iñaki y Juanan en nuestro viaje a Tokyo (allá por 2009), pero claro, como para nosotros todas las personas de rasgos asiáticos son casi-iguales, tampoco fui a decirle nada. Luego le mandé un mensaje por FaceBook, y resulta que sí, que vivía en Sao Paulo y que esa tarde estaba de paseo por Liberdade! De locos, qué repequeño es el mundo!

Y para despedirnos, una visita a la Torre Italia (en horario gratuito, de 15h a 16h, aquí no perdonamos ni una, cuando algo es gratis, allá que vamos!). Vuelta al hostel, café con Joao Paulo (uno de los socios del Aki Hostel) y a la estación de buses. Esta noche toca dormir de viaje.

El próximo miércoles más y mejor. Alguien ya nos estaba esperando en Río!