[Uruguay] Punta del Diablo, desconexión total en el mejor hostel del mundo

Era el momento de dejar Brasil y dar la oportunidad a un nuevo destino: Uruguay.

Madrugamos muchísimo para tomar un colectivo que nos llevara a Río Grande, ya que la casa donde vivía Victor se encontraba en Cassino, a una hora de allí. No teníamos mucha información sobre los autobuses y nos despedimos de Victor a las 5:00 de la mañana sin saber si podríamos realmente conseguir llegar a Río Grande a las 7:00 am para tomar el bus hacia Chuy.

Por suerte para nosotros, después de caminar en la oscuridad de Cassino durante media hora, y esperar un ratito sentados en el bordillo de la acera con la sola compañía un perro callejero y una mujer solitaria, los primeros rayos de sol asomaron y el único bus a esas horas con destino Río Grande llegó. Después de una hora de trayecto y no sin bastante nerviosismo bajamos en la parada de la terminal de Río Grande y nos fuimos directos a comprar el billete. Siiii, era nuestro día de suerte! Había un único bus a las 7:00 de la mañana y podíamos pagar el billete con tarjeta. Hay que confesar que los últimos reales los habíamos gastado en el colectivo de Cassino a Río Grande, habíamos apurado mucho y habíamos hecho las cuentas exactas para que no nos sobrará ni un solo real al dejar el país. Un solo fallo y… no sé que hubiéramos hecho ya que no había tiempo de ir a ningún cajero… Como nos gusta el riesgo :p

La dificultad de todo esto era porque Río Grande no es para nada una ciudad turística, y mucho menos Cassino, así que no está muy bien comunicada y es prácticamente imposible averiguar algo en internet. Por no decir de ir a preguntar por Cassino a la terminal y no darte ningún tipo de información, ni horario, ni nada, así que cuando finalmente subimos al bus tuvimos una sensación muy extraña pero muy satisfactoria de dejar Brasil, porque lo habíamos logrado!

Unas cuantas horas después llegamos a Chuí. Nuestro destino final era Punta del Diablo, Uruguay, pero teníamos que llegar a Chuí para tomar otro bus y pasar la frontera!

Chuí es una ciudad bastante concurrida ya que es una ciudad de paso para los que quieren cruzar la frontera por tierra.
Para aclarar un poco, Chuí (Brasil) es una localidad fronteriza separada de la localidad de Chuy (Uruguay) por la Avenida Internacional que comparten ambas ciudades. Lo más curioso de todo esto es que la calle por el lado brasileño se llama Avenida Uruguai y por el lado uruguayo lleva el nombre de Avenida Brasil.
Además de ser ciudad fronteriza, Chuí o Chuy (menudo lío, ya no sé como llamarla…) es el paraíso de las compras duty free, sobre todo en el lado uruguayo!

Pero a lo que íbamos, el bus que nos llevaba desde Río Grande nos dejó en una pequeña terminal de Chuí, no sin antes haber pasado la frontera para sellar la salida de Brasil. Estábamos tierra de nadie, legalmente ya no podíamos entrar a Brasil sin volver a sellar nuestro pasaporte y aun no teníamos el sello de entrada a Uruguay, así que nos dispusimos a encontrar la gran avenida, a cruzarla al lado Uruguayo e irnos a comprar el billete de bus hacia Punta del Diablo. Sacamos dinerito en el lado uruguayo, comimos algo y nos subimos al bus. 5 minutos después el bus paró, sellamos la entrada a Uruguay y rumbo a la playaaaaaa.

Poco más de una hora después ya estábamos en Punta del Diablo. Habíamos reservado dos camas en habitación compartida en el Hostel de La Viuda, ya que el precio era muy correcto y los comentarios en hostelworld eran buenísimos! Siguiendo las indicaciones que los dueños daban nos bajamos en la parada 2, ya que caminando estaba más cerca del hostel que la parada principal. Leímos también que ellos te iban a buscar a la parada principal, a la del pueblo pero supusimos que tenías que avisar antes de llegar y que sería de pago, ya que nadie hace nada gratis… pero nos equivocamos, al llegar al hostel, Guadalupe, la dueña nos dio la bienvenida y nos dijo que Seba había ido a por nosotros al pueblo. De verdad? Escuchar esto ya nos hizo intuir que en este hostel íbamos a estar como en casa.

Y así fue, nuestros días allí nos los tomamos con mucha calma y disfrutamos cada instante en ese hostal. Tuvimos tiempo de hacer de todo: empezar el día con fuerzas con los fabulosos desayunos con dulce de leche, leer, escribir, jugar al voleyball en la piscina, charlar, contemplar las estrellas, ver amaneceres y atardeceres desde la torre que tienen, Y cocinar! Ese hostel tiene la cocina más bien equipada que he visto en mi vida! Todas las noches nos quedábamos acomodados en los sofás y charlábamos con Seba y Guada.

Además de disfrutar del hostel, también salimos a conocer Punta del Diablo. Y la verdad es que el sitio no tiene desperdicio, es un pueblito de pescadores muy tranquilo (excepto en enero, que por lo visto es temporada altísima!) con casitas de techos inclinados de colores, lo que le da un encanto especial.
Nos perdimos entre sus calles (literalmente), porque no hay ni una sola calle que corresponda con lo dibujado en el mapa, fuimos a comprar muchas verduritas, nos paseamos por sus tres playas: del Rivero, de los pescadores y de la Viuda, ahhh y también un día nos despertamos (sin querer) súper temprano y decidimos ir a ver el amanecer a la playa (de esto no hay fotos esta vez, sorry. Disfrutamos del momento!).

Pero el mejor día sin duda fue el que reservamos para ir a ver el parque de Santa Teresa. Por recomendación de Seba nos fuimos al pueblo, a unas casitas de pescadores a comprar las empanadas de mejillones y de paso y también nos aventuramos con las de pescado y queso, una deliciaaaaaaa! Nos dirigimos a la parada del pueblo y pillamos un bus hasta la fortaleza de Santa Teresa. Tanto Guada como Seba nos recomendaron ir en bus hasta allí, visitar la fortaleza, pasearnos por el parque, por sus bosques, especialmente por la pajarera llena de animales y volver a punta del Diablo caminando nada menos que 13 km por unas playas preciosas para nosotros solos! Fue un día espectacular a pesar del miedo que pasé al cruzarnos con un toro (manso, menos mal!) del tamaño de un elefante, sin exageraaaaar!

Aquí tenéis las fotos que lo prueban. Me refiero a lo del día espectacular, no lo del toro gigante que no hay imágenes porque estaba temblando!! 😉

Y para que os riáis un rato, aquí tenéis a este ciervo tan simpático rumiando! Que aproveche!

Nuestros 2 días en Punta del Diablo los alargamos hasta 6 pero llegó el día en que ya no podíamos atrasar mas la despedida, porque teníamos un billete a Madrid desde Buenos Aires.

Gracias Seba, gracias Guada! Algún día quiero montar un hostel como el vuestro. Es sin duda el mejor hostel en el que hemos estado, y no solo por su localización, su calidez, su decoración, su limpieza, sus instalaciones, es sobre todo por vosotros!
Hostel de La Viuda es un lugar en el que Seba y Guada te hacen sentir como en casa, y al mismo tiempo te invitan a estar con personas de todos los rincones del mundo. Fue un lugar que nos invitó a coger perspectiva y darles a nuestros corazones un poco de paz, y un hogar!
Gracias Punta del Diablo, gracias Hostel de la Viuda, gracias Seba y Guada! Tenéis casa en España para vosotros dos, para el peque que esta por llegar y para toda vuestra familia!

Juny, Guada, Seba y yo
Juny, Guada, Seba y yo. GRACIAS!!!

El próximo domingo… Montevideo y Colonia!

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2 comentarios en “[Uruguay] Punta del Diablo, desconexión total en el mejor hostel del mundo”

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