[Brasil] Florianópolis, una semana en la isla de la magia

Océano, playas, sol, piedras, lagos, dunas, paisajes, senderos, amistad, hogar, tranquilidad.

Por esto y mucho más quiero volver a Florianópolis o mejor dicho, a Floripa, una forma mucho más cool que tienen sus habitantes de nombrarla.

16 horas de trayecto en un bus nocturno desde Foz de Iguazú para poder disfrutar de la maravillosa Floripa. Nos habían recomendado ir pero no esperaba que este sitio nos enganchara tanto. Brasil es de sobra conocida por sus playas. Nos habían contado que las del Norte eran las más espectaculares, y probablemente sean mejores que las de esta preciosa isla en el Sur, pero éstas desde luego son un auténtico paraíso!

Florianópolis o Santa Catarina es una isla, conectada por tierra firme por un inmenso puente. No es extremadamente grande pero 172 km de costa te dan como para perderte en ella durante semanas si quieres visitar sus 42 playas!

Decidimos hospedarnos en Barra de Lagoa, un pueblito de pescadores en la zona noreste de la isla. En esa zona hay bastantes opciones de hostels y también de posadas (particulares que alquilan apartamentos, de hecho en absolutamente todas las casas se alquilaba algo :p). En la misma terminal de Florianopolis, a la cual habíamos llegado con el bus reservamos online el hostel para 3 días. Y menos mal, porque cuando llegamos al hostel Portinhol, que así se llama, nos dimos cuenta que los precios eran mas bajos desde hostelworld que los precios que tenían ellos allí in situ, marcados en una pizarra. Una de las pocas veces que reservamos por adelantado, y lo hicimos bien!!

El hostel era modesto pero su localización era sublime, estábamos a solo 100 metros del mar y a otros 150 de la parada de bus que nos facilitaría recorrernos la isla. El panorama pintaba bien y teníamos intención de relajarnos, disfrutar de la playa, leer, escribir y además de ponernos en forma, así que por el bien de nuestra economía y de nuestra salud, nos fuimos a un supermercado de frutas y verduras a comprar arroz, pasta, huevos y un montooooooon de verdurita! A Juny le apetecía comer ese día el arroz caldoso que nos enseñó a preparar su tía pero esto requiere tiempo, un arroz “bomba” y el cariño de su tía, así que acabamos comiendo un arroz bastante insípido y con la verdura medio cruda, pero bueno el resto de días mis creaciones las cocinamos con mas paciencia y sabiduría y fuimos la envidia de más de uno :p

Y los 3 días se convirtieron en 8, disfrutamos de la kilométrica playa de Bara de Lagoa que teníamos a tan solo unos pasos. Todos los días, al bajar el sol nos íbamos hacia allí y caminábamos unos pocos metros hasta alejarnos de la zona concurrida y hacíamos un pequeño entrenamiento en la arena. Unos sprints con los pies descalzos, unos estiramientos y a zambullirnos al agua con los últimos rayos del día. Bueno, esto último muchas veces nos lo saltábamos porque el agua estaba extremadamente fría.

En alguna ocasión nos íbamos a hacer algún pequeño trekking. Esa isla esconde lugares preciosos, como piscinas naturales o playas totalmente vírgenes a las que solo puedes llegar mediante pequeños senderos…

Y aun nos quedó tiempo para disfrutar de la vida alrededor del Lagoa de Conceição, un gran lago de agua salada, o de un paseo en barca por sus aguas. De contemplar a los surferos en playa do Mole. Y de sentarnos alrededor de una hoguera en la playa, acompañados por unas guitarras y unos cánticos brasileiros.

Allí conocíamos gente absolutamente genial, como dos amigos mexicanos, estudiantes de doctorado en Brasil que estaban disfrutando de un pequeño break entre tanta tesis y que el día de su partida uno de ellos nos invitó a su casa en Cassino (Río Grande) a hacer una parada en nuestro largo recorrido hacia el Sur, o como la pareja de voluntarios que trabajaba en el hostel, Marine, francesa, que en su tiempo libre hacia pulseras y collares preciosos de macramé y Boston, argentino y mago, que nos deleitaba todas las noches que sus trucos y con quienes nos perdimos por las playas del Norte y tuvimos experiencias de lo mas graciosas (ya veréis las fotos).

Lo que me llevo de Florianópolis es toda esa naturaleza en estado puro, esa tranquilidad en sus calles a las 2 de la madrugada, ese océano que me revivió en momentos en que mi alma estaba por los suelos, y esa gente que sin saberlo me dieron lo mas necesitaba, pequeños instantes de alegría.

Y… sí!!! Una semana después aceptamos la invitación de Víctor, el chico mexicano y nos fuimos aun más al sur, a Río Grande, muy cerquita ya de la frontera con Uruguay. Como bien nos explicaron los dos mexicanos Río Grande tiene la playa mas grande del mundo pero también la mas fea…. Jajaja fuimos avisados!

Una de las dos noches que pasamos allí fuimos con Víctor y sus amigos (la mayoría españoles!! :)) a disfrutar de un buen y generosísimo churrasco con en casa de uno de ellos! El menú: carne de aperitivo, de plato principal y de postre! Si si, ellos asan carne hasta reventar!!

No tenemos fotos de ese espectacular churrasco, pero sí alguna de la playa más extensa del mundo!

Y con esto si que nos despedimos de Brasil. Con ganas de volver y de recorrerlo entero! Muy buenas sensaciones de un país que no estaba previsto en nuestra ruta inicial y que nos ha dado tantos buenos momentos. Gracias.

El próximo miércoles nuevo país: Uruguay!

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