[Reflexiones] A History of God – entendiendo la historia de las religiones

Sé que este tipo de posts son delicados. Sé que alguien podrá sentirse afectado, dolido o molesto, y le pido disculpas por ello. Vaya por delante que no estoy bautizado en ninguna religión. Que mi infancia la pasé en una guardería evangélica. Que mi juventud la pasé en una escuela católica. Y que mi adolescencia la pasé en una secta judía. Que desde entonces he viajado por Europa, Asia y América, intentando entender este mundo. Que estoy muy lejos de conseguirlo, pero que cada experiencia vivida, cada persona conocida, cada libro leído me acerca un poco más a ello.

Dicho esto, no puedo dejar de escribir sobre el último libro que me leí “A History of God”. Del mismo modo, tampoco podré dejar de analizar cómo veo y siento la tensa y mortífera situación actual en Gaza e Israel. Seguro habrá teólogos, periodistas, historiadores, y demás personas infinitamente más cultas, y que podrán rebatir lo aquí escrito, y con placer leeré sus opiniones, e incluso cambiaré la mía propia si sus argumentos me convencen.

A History of God, por Karen Armstrong

“In the beginning, human beings created a God who was the First Cause of all things and Ruler of heaven and earth”. Así es como da comienzo este libro: en el principio, el ser humano creó a dios a su imagen y semejanza.

Un recorrido a lo largo y ancho de la historia de las religiones monoteístas. Judaísmo, Cristianismo e Islam. Cómo nacieron, qué circunstancias históricas se daban en aquél momento, cómo evolucionaron, cómo se vieron influenciadas entre ellas, o por los filósofos griegos o por el imperio romano. Cómo los líderes las utilizaron para controlar a su pueblo, y fueron adaptándolas a sus intereses personales hasta conseguir que nada del propósito original persistiera, convirtiendo la esperanza en miedo, la unidad de un pueblo en guerra contra quienes no son afines a “tu” dios.

El origen de todas las religiones sólo se basa en una palabra: esperanza. Momentos de desesperación, de conflicto, de servidumbre y de muerte, permiten dar la bienvenida a la religión. Encarnada en las visiones de los profetas en el Antiguo Testamento, en la figura de Jesús, o en la figura de Mahoma, todos ellos transmitieron esperanza. Unidad, amor por el prójimo, y paz.

Leer cómo el dios de la guerra “Yahweh” (uno de tantos en el mundo politeista pre-bíblico) se auto erigía como el único dios y daba origen al monoteísmo. Los siglos que tuvieron que pasar para conseguir que el pueblo israelí (una confederación de razas diferentes agrupadas por su creencia en el dios de Moisés) abandonara completamente a los otros dioses. Cómo el Antiguo Testamento fue escribiéndose por distintos autores que ofrecían versiones tan diferentes (y humanas) de un mismo dios, hasta ser compiladas y completadas no antes del s.VI aC. Todo son datos que ayudan a darle a las sagradas escrituras su sentido no sagrado, su sentido lógico y racional. El entender el contexto histórico, la evolución de la situación, la esperanza que transmitían al pueblo judío al ser los escogidos.

En el caso del Cristianismo y de Mahoma, impacta cuanto distan los mensajes de sus fundadores con la historia y situación actual. Ambos predicaban el amor por el prójimo, la piedad, la compasión, el ayudar a los más desfavorecidos. Jesús abrió la puerta del dios de los judíos al resto del mundo. Mahoma encontró la manera de que las tribus árabes dejaran de matarse entre ellas, ofreciéndoles un dios en común que les hiciera sentir también especiales, que ellos también eran los elegidos. Nada de quema de brujas, ni inquisiciones, ni guerras santas, ni mandar a los infiernos a todo aquél que no se convierta. Todo esto ha sido creado por la infinita ambición del poder, no por el mensaje de amor original que pretendían sus fundadores.

El libro termina con la entrada en escena de la ciencia, quien progresivamente está sustituyendo el vacío por el que el hombre creó a dios: la falta de entendimiento. La ciencia está dando respuestas a lo que hace milenios era mágico, y hace siglos incomprensible. La ciencia está haciendo que ese ser todopoderoso ya no sea tan necesario. Aunque por supuesto, aun quedará el otro vacío, el del alma. Ese alma que quizá es de verdad, o que quizás es una simple ilusión de nuestra mente. Y en este segundo caso, ya no habría vacío que rellenar.

Calificación: 8,3

Descubierto en: Biblioteca de la Universidad Hebrea de Jerusalén

Juny

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